{"id":725,"date":"2011-01-19T13:55:21","date_gmt":"2011-01-19T13:55:21","guid":{"rendered":"http:\/\/elpobrecitohablador.es\/wordpress\/?p=725"},"modified":"2011-02-23T22:38:26","modified_gmt":"2011-02-23T22:38:26","slug":"obsolescencia-y-entropia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpobrecitohablador.es\/wordpress\/2011\/01\/19\/obsolescencia-y-entropia\/","title":{"rendered":"Obsolescencia y entrop\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"font: bold 23px\/24px arial, sans-serif; letter-spacing: -0.5px; color: #333333; margin: 4px 0 0;\"><a style=\"padding-bottom: 8px;\" href=\"http:\/\/www.rtve.es\/mediateca\/videos\/20110109\/comprar-tirar-comprar\/983391.shtml\">Comprar, tirar, comprar<\/a><\/p>\n<p><object id=\"RTVEPlayer1955\" classid=\"clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000\" width=\"425\" height=\"300\" codebase=\"http:\/\/download.macromedia.com\/pub\/shockwave\/cabs\/flash\/swflash.cab#version=6,0,40,0\"><param name=\"allowScriptAccess\" value=\"always\" \/><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\" \/><param name=\"src\" value=\"http:\/\/www.rtve.es\/swf\/v2\/embed\/983391_es_videos\/RTVEPlayer.swf\" \/><param name=\"name\" value=\"RTVEPlayer1955\" \/><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\" \/><embed id=\"RTVEPlayer1955\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" width=\"425\" height=\"300\" src=\"http:\/\/www.rtve.es\/swf\/v2\/embed\/983391_es_videos\/RTVEPlayer.swf\" name=\"RTVEPlayer1955\" allowfullscreen=\"true\" allowscriptaccess=\"always\"><\/embed><\/object><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo se esfuma antes de que el objeto envejezca\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deyan Sidjic.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El documental Comprar, tirar, comprar ha contribuido a aumentar la difusi\u00f3n de la cr\u00edtica a la obsolescencia programada. Enhorabuena. Conviene, eso s\u00ed, profundizar en algunos temas que se abren a partir de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre todas las perversiones del productivismo, la obsolescencia programada es probablemente la m\u00e1s irritante. Consiste en una estrategia deliberada para acortar la vida \u00fatil de las mercanc\u00edas con el objetivo de aumentar la velocidad del ciclo producci\u00f3n-consumo. Mientras menos duren m\u00e1s se fabrican. Los productos nuevos reemplazan a los antiguos que, as\u00ed considerados, se convierten en basura. No se los deja envejecer con dignidad.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Suricato<\/strong> | Decrecimiento.info | para www.kaosenlared.net<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obsolescencia programada requiere de dos mecanismos interrelacionados: una planificaci\u00f3n conciente, racional y t\u00e9cnica de la caducidad, por una parte y el deseo social, publicitariamente estimulado, de renovaci\u00f3n permanente de los s\u00edmbolos de identidad y estatus social, por otra. Es decir, para que el engranaje funcione a la perfecci\u00f3n es necesario que la raz\u00f3n productivista tenga como contrapunto necesario la raz\u00f3n consumista: lo nuevo, o aparentemente nuevo, que emerge de lo destruido, tiene que ser deseado. Para ello, la ideolog\u00eda publicitaria debe dar argumentos para que lo nuevo deseado sea considerado \u00abmejor\u00bb. El c\u00edrculo as\u00ed se cierra, pero se cierra mal puesto que la caducidad permanente genera desechos permanentes cuya mayor parte no ingresan en ning\u00fan circuito de reciclaje sino que, o bien se dispersan aleatoriamemente por la naturaleza, caso de las llamadas sopas de pl\u00e1sticos en los oc\u00e9anos o, son enviadas descarada e ilegalmente a pa\u00edses asi\u00e1ticos o africanos, como Ghana, como bien ilustra el documental. Las cloacas est\u00e1n siempre en alg\u00fan sitio: mejor si est\u00e1n lejos del paisaje de la opulencia.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La planificaci\u00f3n de la obsolescencia y su efecto sobre la reducci\u00f3n de la vida \u00fatil de los objetos debilita las ancestrales pr\u00e1cticas de la reparaci\u00f3n, del arreglo, de la compostura y los oficios vinculados a ellos: zurcidor, tapicero, afilador, modista&#8230; Oficios nobles, y totales, depositarios de saberes colectivos no entr\u00f3picos que establec\u00edan una relaci\u00f3n afectiva con los artefactos a los cuales se les conced\u00edan nuevas oportunidades de vida. La actual construcci\u00f3n modular, fragmenta los objetos en unidades aut\u00f3nomas desechables. Un m\u00f3dulo es una pieza aut\u00f3noma, una caja negra, acoplable, mediante un conector o interfaz, con otras. El oficio t\u00e9cnico actual, parcial y arrogante, desconoce gran parte la l\u00f3gica de funcionamiento interior de las piezas. Sabe como acoplarlas y sustituirlas pero no sabe lo que bulle dentro de ellas, por lo tanto, no sabe repararlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Que la inteligencia, la t\u00e9cnica, la ciencia y el saber colectivo en general est\u00e9n al servicio de la caducidad de los objetos de consumo revela hasta qu\u00e9 punto el productivismo linda con la inmoralidad. Lo mismo sucede con la industria militar. La famosa \u00abdestrucci\u00f3n creativa\u00bb shumpeteriana se revela como simple destrucci\u00f3n, sin m\u00e1s, sin apellidos. Es sabido que el capitalismo presenta una alta racionalidad en sus procesos parciales y una alta irracionalidad sist\u00e9mica. Pues bien, la obsolescencia programada lo ejemplifica a la perfecci\u00f3n pero a\u00f1ade una informaci\u00f3n nueva: los procesos parciales, fabricar una bombilla el\u00e9ctrica, por ejemplo, pueden ser racionales y, a la vez, inmorales. La raz\u00f3n tecnocient\u00edfica y toda la estructura de pr\u00e1cticas profesionales y discursivas sobre ella asentada esconde su funci\u00f3n obsolescente, es decir la producci\u00f3n voluntaria de caducidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El proyecto del crecimiento ilimitado del capitalismo requiere dos din\u00e1micas aberrantes: por una parte, la absorci\u00f3n voraz de recursos y, por otra parte, la destrucci\u00f3n cont\u00ednua de lo que el trabajo social ha realizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la contaminaci\u00f3n, el agotamiento de recursos y sobre la destrucci\u00f3n ilimitada y sistem\u00e1tica de los productos del trabajo social se asienta la llamada prosperidad y del llamado bienestar de la que creen gozar una parte importante de las capas sociales de los pa\u00edses centrales y de una minor\u00eda de las perif\u00e9ricas. La prosperidad tiene los pies de barro; es circunstancial, precaria y falsa. Existe porque est\u00e1 basada en un principio de ceguera social: las evidencias del desastre y las injusticias no est\u00e1n incorporados en sus alegres c\u00f3mputos. La prosperidad s\u00f3lo se vive como tal si se mira para otro lado; si no se ven los agujeros negros hacia donde fluyen los detritus de la m\u00e1quina econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La obsolescencia programada naci\u00f3 con el prop\u00f3sito declarado de estimular a las econom\u00edas en crisis de los a\u00f1os treinta del siglo pasado. Pero forma parte del funcionamiento normal de la producci\u00f3n de masas. La fundamenta, sostiene y justifica. Sobre esta aberraci\u00f3n se asientan todas las actuales llamadas al consumo para salir de la crisis. La misma innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, mantra de los ide\u00f3logos del sistema, est\u00e1 asentada sobre el imperativo de la caducidad. Las recetas keynesianas para el fomento de la actividad productiva de cualquier tipo se complementan con el est\u00edmulo al consumo, tambi\u00e9n de cualquier tipo. Todo vale para las cuentas de la econom\u00eda. El PIB es ciego y sordo (pero no mudo); no le importa lo que llene sus indicadores. Su l\u00f3gica es irresponsable y obscena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, no hay salida posible de la crisis, si la entendemos en su sentido amplio como crisis social y medioambiental, estimulando justamente uno de sus factores causales. No hay salida productivista ni consumista a la crisis, salvo como enga\u00f1o y desplazamiento de los problemas a las generaciones venideras, si es que \u00e9stas consiguen llegar a existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La manoseada expresi\u00f3n \u00abcambio de modelo productivo\u00bb debe significar otra cosa para que tenga valor. Deber\u00eda significar limitaci\u00f3n cuantitativa (menos objetos), redireccionamiento cualitativo (respondiendo a las necesidades de las mayor\u00edas) y reorientaci\u00f3n ecol\u00f3gica de la producci\u00f3n y consumo social de bienes. La tercera sin las dos anteriores es simple maquillaje. La apuesta por el decrecimiento es una apuesta por la perennidad sobre la caducidad. Una apuesta por la vigencia de los objetos que son producto del trabajo social extray\u00e9ndolos del v\u00e9rtigo de la obsolescencia planificada. El decrecimiento no quiere a\u00f1adir m\u00e1s entrop\u00eda a la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comprar, tirar, comprar El deseo se esfuma antes de que el objeto envejezca\u00bb Deyan Sidjic. El documental Comprar, tirar, comprar ha contribuido a aumentar la difusi\u00f3n de la cr\u00edtica a la obsolescencia programada. Enhorabuena. 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